Energía Alternativa

Paneles solares fotovoltaicos

Los paneles solares fotovoltaicos son los más conocidos y sirven para generar electricidad a través del efecto fotovoltaico, un primo hermano del efecto fotoeléctrico por el cual ganó el premio Nobel Albert Einstein. Se utilizan tanto en parques solares de gran envergadura de varios megawatts como en instalaciones hogareñas. Además de su ventaja en ahorro traen estabilidad a la electricidad evitando picos de tensión que pueden dañar electrodomésticos.

Paneles solares versus grupo electrógeno

En zonas rurales, a menudo no se tiene acceso a la electricidad de red y, en general, se acude al uso de grupos electrógenos. Estos equipos vienen en distintas potencias y existe una amplia variedad de calidades y vida útil. Comparada con una instalación solar fotovoltaica, la inversión es relativamente baja, pero luego es necesario alimentarlo de combustible diariamente, lo cual resulta costoso e implica trasladarse para obtenerlo.

A niveles de potencia similares, la inversión inicial sería de 2835 dólares para un grupo electrógeno y 35.000 dólares la instalación de energía solar fotovoltaica.

En el caso del grupo electrógeno, su vida útil es como máximo de cinco años al encenderlo a diario. Por lo tanto, habría que comprar cinco unidades adicionales a lo largo de 30 años. Igualmente, el costo más alto es el del combustible, que en 30 años representa 143.950 dólares. En logística y mantenimiento se calculan 53.212 dólares a lo largo de los 30 años obteniendo un total para la operación de 214.000 dólares.

El equipo solar también requiere inversión durante este período, dado que con la tecnología actual de almacenamiento de energía, el banco de baterías tiene una vida útil de aproximadamente siete años. Cada cambio del banco cuesta 8750 dólares dando lugar a un total para la operación durante los 30 años de aproximadamente 70.000 dólares.

La inversión del sistema solar se recupera entonces en cinco años, y el ahorro logrado en los 30 años de operación es de 144.000 dólares.

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Paneles solares versus electricidad de red

Si ya tenemos electricidad de red como en zonas urbanas, las cifras son radicalmente distintas. En promedio, el kilowatt-hora (kWh) se paga $ 0,423, según las facturas de electricidad. Eso se traslada en un costo de 47 dólares por MWh (al cambio oficial).

Si tomamos una instalación solar pequeña conectada a la red con cuatro paneles de 240W, la instalación llave en mano es de aproximadamente 5700 dólares. Al nivel de insolación de la ciudad de Buenos Aires, este sistema generaría en 30 años unos 40MWh. Es decir que cada MWh solar nos cuesta 142 dólares, el triple de lo que cuesta la electricidad de red. Bajo este escenario, la inversión solar se recuperaría en 98 años, más del triple de la vida útil de los equipos. Más allá de los beneficios ambientales, es sin lugar a duda una pésima inversión económica si las tarifas de electricidad se mantuvieran iguales por los próximos 30 años.

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Sin embargo, es difícil que esto ocurra. Según un análisis de la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires (APRA), cada MWh que se suma al país (de fuentes de centrales térmicas) le cuesta 344 dólares.

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Es decir, que para las centrales térmicas (que son la mayoría de nuestra matriz energética) el país le vende al usuario la electricidad siete veces más barata de lo que le cuesta producirla y transportarla. Este valor coincide justamente con la diferencia de precio que se paga en electricidad en ciudades como Santiago de Chile (Chile), Montevideo (Uruguay) o San Pablo (Brasil).

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Si se pagara la electricidad al precio de las otras grandes ciudades de la región, la inversión del sistema solar se repagaría en 12 años, logrando 18 años de electricidad gratis y un ahorro de más de 8000 dólares durante la vida útil de 30 años.

En pesos ya es conveniente aunque falta que haya planes de financiación, en emisiones de dióxido de carbono (CO2) ya lo era desde hace años, y en educación para orientar a la opinión pública es imprescindible e impostergable. Esperemos que los nuevos gobiernos nacionales y provinciales decidan finalmente tomar este tema con prioridad y aprovechemos parte de los 15000 millones de dólares anuales que gastamos en importar combustibles para volver paulatinamente a nuestra independencia energética.